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canonical_url: "https://elargentino.tv/contenido/1591/el-enojo-no-tiene-ideologia"
title: "El enojo no tiene ideología"
article_type: "OpinionNewsArticle"
description: "De Washington a Madrid, de París a Buenos Aires, los gobiernos caen en las encuestas sin importar su color político. La calle reclama vivienda, salarios y servicios que funcionen. ¿Piden los ciudadanos líderes pragmáticos, más allá de izquierdas y derechas? Los datos dicen que sí, pero con una trampa: el último que se vendió así hoy es el presidente más impopular de Francia."
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date_published: "2026-10-19T06:51:00-03:00"
date_modified: "2026-10-19T06:59:55-03:00"
tags:
  - "Derechas"
  - "Izquierdas"
  - "Macron"
  - "Meloni"
  - "Milei"
  - "Politica Internacional"
  - "Sociedades enojadas"
  - "Trump"
author_name: "Rodo Herrera"
category_name: "World Information"
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# El enojo no tiene ideología

En quince días, Estados Unidos vota en las elecciones de medio término. Cuarenta días después, España vuelve a las urnas antes de lo previsto. En Francia, el presidente no llega al 15% de imagen favorable. En Alemania, el canciller tiene el peor registro de la historia de su país. En Italia, la primera ministra perdió un referéndum clave. En el Reino Unido, el primer ministro elegido hace dos años ya no está. Y en Argentina, el presidente que llegó para dinamitar la casta quedó octavo en un ranking de imagen de diecinueve dirigentes.

Trump es de derecha. Sánchez, de izquierda. Meloni, de derecha. Macron se presentó como de centro. Merz es conservador. Starmer era laborista. Milei es libertario. El denominador común no es la ideología. Es el enojo.

## Un fenómeno con números, no con impresiones

Esto no es una sensación de café. En 2024, el año con más elecciones de la historia, todos los partidos gobernantes que se sometieron a las urnas en países desarrollados perdieron votos. Según la base de datos ParlGov, que analizó el Financial Times, era la primera vez que ocurría desde que existen registros, en 1905. Cayeron conservadores británicos y japoneses, demócratas estadounidenses, el macronismo francés. Ganaron los opositores, de un signo o del otro, según quién estuviera en el poder.

Dos años después, el termómetro sigue en rojo. La encuesta global de Pew Research de la primavera de 2026 encontró que, en 16 países de altos ingresos, una mediana del 54% de los adultos está insatisfecha con cómo funciona su democracia. En Estados Unidos la cifra trepa al 69%.

El Barómetro de Confianza Edelman 2026, con casi 34.000 entrevistas en 28 países, describe la evolución con precisión quirúrgica: del miedo pasamos a la polarización, de la polarización al agravio y ahora al encierro. Siete de cada diez personas dicen que desconfían o dudan de quien piensa, vive o se informa distinto. Apenas un 32% cree que la próxima generación vivirá mejor que la actual. Y la brecha de confianza entre ricos y pobres se duplicó con creces desde 2012. Con ese caldo de cultivo, cualquier chispa enciende la calle.

## La vuelta al mundo de la bronca

**Estados Unidos.** Trump llega a las midterms del 3 de noviembre con su aprobación en mínimos récord en ambos mandatos, según AP-NORC. Su manejo del costo de vida recibe el peor puntaje de toda su gestión, y la guerra con Irán erosionó la confianza económica que lo había devuelto a la Casa Blanca. En enero, la Operación Metro Surge en Minneapolis —miles de agentes de inmigración desplegados y unas 3.000 detenciones— terminó con dos ciudadanos estadounidenses muertos a manos de agentes federales y protestas que se replicaron en cientos de ciudades.

**España.** Sánchez convocó elecciones para el 29 de noviembre después de que el Congreso le tumbara los decretos de vivienda. El detonante social tiene nombre: Maricarmen Abascal, 87 años, desalojada el 23 de septiembre del piso del barrio de Retiro donde vivió siete décadas. Murió en el hospital el 7 de octubre, sin volver a su casa. La marcha "Ni una Maricarmen más" reunió a 25.000 personas según la Delegación del Gobierno y a 300.000 según los convocantes, terminó en una acampada en la Puerta del Sol al estilo del 15-M y se replicó en 23 ciudades. Detrás hay números duros: la vivienda subió más de un 12% interanual en el segundo trimestre de 2026, según el INE, y el Banco de España calcula que entre 2021 y 2025 se construyeron 750.000 viviendas menos de las necesarias.

**Francia.** Macron registra un 15% de opiniones favorables, su piso desde que llegó al Elíseo en 2017, según el barómetro de Ipsos BVA publicado el 10 de octubre. Ni siquiera la mitad de su propio electorado de centro lo respalda con entusiasmo. El 6 de octubre, estudiantes secundarios y gremios docentes salieron a la calle en todo el país, con los mercados mirando de reojo las cuentas públicas francesas.

**Italia.** Meloni perdió en marzo el referéndum sobre su reforma judicial. En febrero, una marcha contra los costos de los Juegos de Invierno de Milán-Cortina y la presencia de agentes del ICE terminó con disturbios, y la premier calificó a los manifestantes de "enemigos de Italia". En julio, la muerte de un hombre marroquí bajo custodia policial desató noches de violencia en Bolonia con 56 agentes heridos. Las centrales sindicales le hicieron huelgas generales contra el presupuesto.

**Alemania.** Solo el 10% de los alemanes está conforme con Friedrich Merz, el peor dato para un canciller desde que la ARD empezó a medirlo en 1997. La ultraderechista AfD encabeza las encuestas con entre 27% y 30%, siete a once puntos por encima de la Unión democristiana que gobierna.

**Reino Unido.** Keir Starmer ganó en 2024 con una mayoría aplastante, pero con apenas un tercio de los votos. En marzo de 2026 su gobierno tenía una aprobación neta de -57, peor que la de los conservadores justo antes de ser desalojados. Terminó reemplazado por Andy Burnham al frente del laborismo, mientras el Reform UK de Nigel Farage lidera la intención de voto.

**Argentina.** Milei, que llegó con la motosierra como bandera, tiene 34% de imagen positiva y 57% negativa según D'Alessio IROL-Berensztein, y quedó octavo entre 19 dirigentes. Entre sus propios votantes lo superan Bullrich, Francos y Santilli. La CGT sostiene un plan de lucha con marchas junto a las CTA. Y hasta Lionel Messi, en pleno Mundial, dijo en público que los argentinos no llegan a fin de mes; el Gobierno salió a contradecirlo.

**Y más allá de Occidente.** En los últimos dos años, protestas encabezadas por la Generación Z derribaron gobiernos en Sri Lanka, Bangladesh, Nepal y Madagascar. En diciembre de 2025 cayó el primero en Europa: Bulgaria, empujado por jóvenes hartos de la corrupción. En Perú, la presión social se llevó a Dina Boluarte y a su sucesor. El catálogo de reclamos se repite: costo de vida, vivienda, servicios, corrupción, una dirigencia percibida como lejana.

## Reclamos genuinos, métodos que los traicionan

Conviene separar dos cosas que el debate suele mezclar. Los reclamos son legítimos: una jubilada desalojada tras 70 años, un alquiler que se duplicó en una década, un salario que no alcanza, un vecino muerto en un operativo. Nadie inventa eso.

Pero la violencia es otra historia. Cada vidriera rota, cada policía herido, le regala al gobierno de turno la coartada perfecta para cambiar de tema. Lo hizo Meloni al hablar de "enemigos de Italia". Lo hace Milei cuando reduce todo paro a privilegios sindicales. Lo hace Trump cuando presenta cualquier protesta como agitación. La violencia no amplifica el reclamo: lo sepulta.

## La trampa del "ni izquierda ni derecha"

Ahora sí, la pregunta del título. ¿Las sociedades occidentales piden líderes pragmáticos, no atados a izquierdas o derechas?

Mi respuesta es sí, pero con una advertencia que no podemos esquivar. En 2017, Emmanuel Macron llegó al poder con un eslogan exacto: ni de izquierda ni de derecha. Un tecnócrata eficiente, sin mochila partidaria. Nueve años después es el presidente con peor imagen de la Quinta República reciente, con chalecos amarillos, reformas jubilatorias resistidas en la calle y tres primeros ministros caídos por los presupuestos.

El caso Macron demuestra que el problema no era la etiqueta. El ciudadano no castiga a la izquierda ni a la derecha: castiga la distancia entre lo que se promete y lo que le llega a la heladera, al alquiler y al hospital. Lo que la gente reclama no es un líder sin ideología. Es un líder que resuelva, y que se pueda medir por lo que resolvió.

Hay un segundo riesgo, más grave. Cuando el centro no entrega resultados, el vacío no lo ocupan los pragmáticos. Lo ocupan los que prometen romper todo. La AfD lidera en Alemania, Reform UK en el Reino Unido, el Reagrupamiento Nacional en Francia. Ninguno se define como pragmático: ofrecen ruptura. El enojo sin canal termina votando al que grita más fuerte, no al que gestiona mejor.

## Lo que viene

El calendario inmediato va a poner a prueba esta lectura. El 3 de noviembre veremos si el castigo a Trump es tan fuerte como anticipan las encuestas. El 29 de noviembre, España dirá si la crisis de vivienda le cuesta el gobierno a Sánchez o si el voto se fragmenta todavía más. Y en 2027 votan Francia, Italia y Argentina.

Mi apuesta como periodista que recorrió estas calles durante un cuarto de siglo es esta: el próximo líder exitoso en Occidente no será el que mejor se ubique en el mapa ideológico, sino el que entienda que la legitimidad ya no se hereda del partido ni se gana en el debate televisivo. Se gana mes a mes, con metas verificables en precios, vivienda, seguridad y servicios. Quien prometa eso y no cumpla, será el próximo Macron. Quien ni siquiera lo prometa, ya perdió.

El enojo no tiene ideología. La respuesta tampoco debería tenerla. Pero tiene que tener resultados.

**RH**

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