
El dólar se quedó quieto, pero los precios no: la inflación de marzo llegó al 3,4% y acumula 9,2% en el año
El Instituto Nacional de Estadística y Censos publicó este martes a las 16 horas el dato de inflación de marzo. El resultado, 3,4%, vino por encima de lo que anticipaban todas las consultoras privadas, que ubicaban el techo en 3,3%. Fue el ministro de Economía, Luis Caputo, el primero en advertir, semanas atrás, que el número sería "arriba del 3%".
La aceleración de marzo frente al 2,9% de enero y el 2,9% de febrero cierra un primer trimestre cargado de presiones que el Gobierno esperaba dejar atrás. La hoja de ruta oficial apunta a retomar la desaceleración desde abril, pero el dato deja al año encaminado hacia una inflación que difícilmente quede por debajo del 30% anual.
El índice de marzo no fue homogéneo. Tres vectores concentraron el impacto: la educación con el inicio del ciclo lectivo, el transporte empujado por los combustibles, y los servicios regulados que siguen en proceso de normalización tarifaria.

El dólar oficial cerró marzo en torno a $1.355, con una variación mensual de apenas el 1% —el ritmo del crawling peg vigente desde febrero de 2024—. La brecha con el blue se achicó al 2,6%. Sin embargo, la inflación triplicó ese ritmo. ¿Cómo se explica?
La respuesta tiene varias capas y conviene entenderlas por separado. La primera es la inercia inflacionaria: en una economía que acumuló años de inflación alta, los formadores de precios —empresas, comercios, prestadores de servicios— aprendieron a remarcar de manera preventiva. No esperan que suba el dólar para ajustar; ajustan proyectando inflación futura. Es un comportamiento racional en un contexto de alta nominalidad que se retroalimenta a sí mismo.
La segunda capa son los precios regulados. El gobierno de Milei heredó un sistema tarifario represado durante años. La normalización de tarifas de luz, gas, agua y transporte público sigue su curso de manera gradual. Esos aumentos no dependen del tipo de cambio: responden a decisiones administrativas con lógica propia y traccionan el índice mes a mes.
La tercera razón es el precio de los combustibles, que en marzo tuvo su propio shock. La escalada del conflicto en Medio Oriente disparó el petróleo a nivel global, y ese aumento se trasladó a las naftas en las estaciones de servicio argentinas —que se referencian en el mercado internacional— con independencia de lo que haga el peso frente al dólar.
La cuarta variable es más silenciosa pero igualmente relevante: los costos internos en pesos. Los salarios negociados en paritarias, los alquileres indexados al ICA, las expensas y los honorarios profesionales se actualizan en pesos siguiendo el índice de precios. Cuando esos costos suben más que el tipo de cambio, el empresario que mira su rentabilidad en pesos ajusta precios aunque el dólar no se mueva.
El IPC de marzo no es solo un número en una planilla. El dato del INDEC de hoy define directamente cuánto subirán las jubilaciones en mayo —la movilidad previsional usa el IPC de dos meses antes como referencia—. También marca la pauta para los contratos de alquiler actualizados por ICA, incide en las cláusulas de revisión de paritarias y establece el umbral de la canasta básica que determinará los índices de pobreza que se publicarán semanas más tarde.
Con 9,2% acumulado en el primer trimestre, la meta oficial de inflación anual inferior al 18% luce cada vez más difícil de alcanzar. El mercado, según el Relevamiento de Expectativas del BCRA, proyecta un acumulado anual cercano al 33–35%. El Gobierno insiste en que abril marcará el inicio de una nueva desaceleración. El tiempo —y el próximo dato del INDEC— dirán si esta vez es cierto.


¿Qué pierde Argentina al alejarse del ALBA? La otra cara económica de una decisión política


“La Argentina está tocada por la varita”: el futuro energético que anticipa el CEO de Siemens Energy

EE.UU. compra pesos y un swap de US$20.000 millones para salvar a Milei




Más de 25 mil personas festejaron los goles de Messi en el Fan Fest de la Ciudad

¿Qué pierde Argentina al alejarse del ALBA? La otra cara económica de una decisión política

YPF y McDonald's: la alianza que puede transformar el negocio de las estaciones de servicio



