Mundial 2026: el negocio récord que dejó miles de millones

La primera Copa del Mundo con 48 selecciones llevó los ingresos del ciclo comercial de la FIFA hasta alrededor de USD 15.000 millones. Estados Unidos concentró la mayor facturación, mientras Canadá y México obtuvieron un impacto proporcionalmente más visible. El balance definitivo para los organizadores dependerá ahora de cuánto del gasto en infraestructura, seguridad y transporte pueda transformarse en actividad económica permanente.
Economy & Business23 de julio de 2026 Rodo Herrera

El Mundial 2026 terminó, pero su verdadera final comenzó después del último partido: la de los números.

Disputado en Estados Unidos, México y Canadá, el torneo más grande de la historia no solamente amplió de 32 a 48 la cantidad de selecciones participantes. También elevó de 64 a 104 el número de partidos, multiplicó los activos comerciales disponibles y convirtió a la Copa del Mundo en una plataforma de entretenimiento de escala continental.

El resultado fue un negocio récord. Las primeras estimaciones conocidas tras el torneo indican que la FIFA cerrará el ciclo comercial 2023-2026 con ingresos cercanos a los USD 15.000 millones, muy por encima del presupuesto original de USD 11.000 millones y de las previsiones posteriormente revisadas por la propia organización.

La cifra incluye los ingresos acumulados durante todo el ciclo de cuatro años de la FIFA y no únicamente lo facturado durante las semanas del Mundial. Sin embargo, la Copa del Mundo representa ampliamente el principal generador de recursos de la entidad.

El negocio de la FIFA

Los ingresos de la FIFA provienen principalmente de cuatro grandes fuentes:

  • derechos de transmisión;
  • patrocinios y marketing;
  • venta de entradas y hospitalidad;
  • licencias comerciales.

El crecimiento del torneo permitió vender más partidos, más espacios publicitarios, más paquetes corporativos y una cantidad considerablemente mayor de entradas.

Además, la organización aprovechó el tamaño del mercado estadounidense, donde las tarifas publicitarias y el valor de los derechos audiovisuales se encuentran entre los más altos del mundo.

La final alcanzó cerca de 63 millones de espectadores solamente en Estados Unidos, sumando las transmisiones en inglés y español. Durante las instancias decisivas, algunos espacios publicitarios llegaron a comercializarse por alrededor de USD 1 millón, confirmando que el fútbol ingresó definitivamente al mercado masivo del entretenimiento norteamericano.

Para la FIFA, la expansión fue una ecuación extraordinariamente rentable: el torneo creció casi un 63% en cantidad de partidos, pero gran parte del gasto en estadios, seguridad, transporte y servicios públicos quedó a cargo de las ciudades y los gobiernos anfitriones.

Cuánto costó organizarlo

No existe todavía una cifra única, consolidada y auditada que permita determinar el costo total del Mundial 2026.

A diferencia de Qatar 2022, los tres países organizadores no tuvieron que construir desde cero la mayoría de los estadios. Estados Unidos, México y Canadá utilizaron principalmente infraestructura deportiva existente, lo que evitó inversiones de decenas de miles de millones de dólares en nuevas arenas.

Pero eso no significa que la organización haya sido barata. Las ciudades tuvieron que afrontar gastos en seguridad, transporte, zonas para aficionados, adaptación de estadios, sistemas tecnológicos, operativos sanitarios y servicios urbanos.

En Estados Unidos, distintas estimaciones previas al torneo advertían que las once sedes podían enfrentar en conjunto un déficit operativo superior a los USD 250 millones, debido especialmente a las exigencias organizativas y a las exenciones comerciales requeridas por la FIFA.

El costo tampoco se distribuyó de manera uniforme. Algunas ciudades realizaron inversiones superiores a USD 100 millones, mientras otras pudieron aprovechar mejor su infraestructura instalada y limitar el gasto público adicional.

Por eso, hablar de un único costo del Mundial puede resultar engañoso: la FIFA administra el producto global, pero buena parte de la factura operativa queda fragmentada entre los distintos gobiernos anfitriones.

Estados Unidos: el mayor mercado y el mayor riesgo

Estados Unidos organizó 78 de los 104 partidos y concentró la mayor parte del negocio.

El país capturó el grueso del gasto en hotelería, gastronomía, transporte aéreo, alquileres, entretenimiento y consumo corporativo. También fue el principal beneficiario del crecimiento de las audiencias televisivas y del mercado publicitario.

Antes del torneo, estudios encargados por la organización estimaban que el Mundial podía generar hasta USD 17.200 millones adicionales de producto interno bruto en Estados Unidos y sostener unos 185.000 empleos.

Sin embargo, esas cifras deben analizarse con prudencia. Los estudios de impacto económico suelen contabilizar actividad bruta, incluyendo gastos que podrían haberse realizado igualmente en otros sectores de la economía.

En términos macroeconómicos, el efecto sobre un país de más de USD 30 billones de producto interno bruto fue limitado. Distintas evaluaciones independientes calcularon que el aporte al crecimiento estadounidense podía ubicarse alrededor de 0,05 puntos porcentuales.

La ganancia principal de Estados Unidos no estuvo solamente en el turismo. El Mundial aceleró la incorporación del fútbol al gran mercado deportivo estadounidense, elevó el valor de los derechos audiovisuales y dejó una audiencia comercial que podría seguir generando ingresos durante los próximos años.

México: el mayor impacto proporcional

México recibió menos partidos que Estados Unidos, pero el efecto relativo sobre su economía fue potencialmente mayor.

Las estimaciones previas proyectaban la llegada de millones de visitantes y una inyección cercana a USD 3.000 millones en sectores como turismo, hotelería, restaurantes, comercio y transporte.

Entidades empresariales mexicanas llegaron incluso a calcular un movimiento económico próximo a los 200.000 millones de pesos mexicanos, aunque esas previsiones incluían impactos directos, indirectos e inducidos y todavía deberán contrastarse con los datos definitivos.

Para México, el Mundial tuvo además un valor estratégico: reforzó su posicionamiento turístico internacional y le permitió convertirse en el primer país en organizar partidos de tres Copas del Mundo masculinas.

Desde el punto de vista macroeconómico, distintas estimaciones situaron el impulso sobre su producto interno bruto entre 0,1% y 0,2%, un efecto pequeño en términos nacionales, pero superior proporcionalmente al registrado en Estados Unidos.

Canadá: menos partidos, mayor visibilidad

Canadá fue el organizador con menor cantidad de partidos, pero recibió un impacto significativo en relación con el tamaño de su economía y su mercado futbolístico.

Un estudio difundido por la FIFA estimaba una producción económica de CAD 3.800 millones, una contribución cercana a CAD 2.000 millones al producto interno bruto, CAD 1.300 millones en ingresos laborales y aproximadamente CAD 700 millones en recaudación pública.

También proyectaba la creación o conservación de unos 24.100 empleos durante el período relacionado con el torneo.

El desafío canadiense fue el costo de las ciudades anfitrionas, especialmente Vancouver y Toronto, donde los presupuestos de seguridad, transporte y operación aumentaron respecto de las previsiones iniciales.

Aun así, Canadá obtuvo algo difícil de medir exclusivamente en dólares: visibilidad internacional, experiencia organizativa y una mayor inserción en el negocio global del fútbol.

Facturación no significa ganancia

El gran ganador financiero del Mundial fue, sin dudas, la FIFA.

Pero no debe confundirse una facturación de aproximadamente USD 15.000 millones con una ganancia neta equivalente.

La organización debe afrontar los costos de producción del torneo, premios, logística, tecnología, personal, programas de desarrollo y transferencias a sus asociaciones nacionales.

La FIFA todavía no publicó el estado financiero auditado definitivo del ejercicio 2026. Por eso, no existe por el momento una cifra oficial y cerrada sobre la utilidad neta exacta que dejó el Mundial.

Lo que sí puede afirmarse es que el torneo superó ampliamente las previsiones comerciales y fortaleció de manera extraordinaria la posición financiera de la organización.

La mejor prueba es que la FIFA proyecta ingresos de USD 14.000 millones para el ciclo 2027-2030, aun partiendo de una base comparativa récord. Para el Mundial 2030, presupuestó gastos directos de aproximadamente USD 3.303 millones.

El Mundial 2030: un negocio todavía más global

La próxima Copa del Mundo tendrá una arquitectura inédita. España, Portugal y Marruecos serán los principales organizadores, mientras Uruguay, Argentina y Paraguay recibirán partidos conmemorativos por el centenario del primer Mundial disputado en 1930.

El formato permitirá a la FIFA extender la competencia comercial a Europa, África y América del Sur en un mismo torneo. 

La expectativa es que el Mundial 2030 vuelva a tener 48 selecciones y 104 partidos, pero con un valor superior en derechos audiovisuales, patrocinio, hospitalidad y contenidos digitales.

El mayor activo será nuevamente la televisión. Los contratos estadounidenses deberán renegociarse para 2030, lo que abre la posibilidad de una fuerte suba en el precio de los derechos después de las audiencias récord registradas en 2026.

También crecerán la venta directa de contenidos, las plataformas de streaming, las experiencias premium, las apuestas reguladas y los productos digitales dirigidos a audiencias globales.

La lección económica

El Mundial 2026 confirmó una realidad: organizar una Copa del Mundo no garantiza automáticamente una ganancia para las ciudades anfitrionas.

La FIFA concentra los ingresos globales y limita su exposición financiera. Los gobiernos, en cambio, asumen buena parte de los costos locales y dependen del turismo, la recaudación impositiva y el efecto de largo plazo para recuperar la inversión.

Estados Unidos obtuvo el mayor volumen de negocios, México recibió el impacto proporcional más importante y Canadá consiguió una combinación de actividad económica, empleo y posicionamiento internacional.

Pero el verdadero ganador fue el propietario del producto. La FIFA convirtió el Mundial en una maquinaria capaz de facturar cerca de USD 15.000 millones en un ciclo y ya proyecta otros USD 14.000 millones para 2030.

El fútbol fue el espectáculo. El negocio ocurrió fuera de la cancha.

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